La radio comunitaria se gesta en la capital del país como resultado de procesos de organización social. Sus inicios se escuchan a través de alto parlantes comunales en los barrios periféricos de la ciudad. La localidad de Usme se convierte en el primer escenario donde se sueña con la posibilidad de un medio local que exprese el sentir de la gente. Allí, un grupo de jóvenes apoyados por las juntas de acción comunal y el Programa de Promoción Profesional Popular Urbano del Sena logra producir un noticiero local que se distribuye en casetes semanales a más de 30 barrios de la localidad, con el propósito de que los líderes comunales lo transmitan por sus alto parlantes todos los domingos a las 9 de la mañana.
Y entonces, luego de una histórica primera emisión de 15 minutos, esta quijotesca iniciativa se convierte en todo un acontecimiento social: la emisora por alto parlantes capta la atención de los habitantes de Usme. El domingo es todo un ritual en el que familias enteras salgan a las azoteas de sus casas, o en las puertas de sus casas, a escuchar la emisión de su noticiero comunitario.
Así nace la radio comunitaria en Bogotá, por alto parlantes. La experiencia se multiplican, con otros grupos, en otras localidades … y el sueño se vuelve colectivo. Surgen entonces experiencias similares en Ciudad Bolívar, Suba, Kennedy, Uribe Uribe, Santa Fe, incluso con algunas curiosidades: en Kennedy, alguien arma una bicicleta y le monta un parlante para salir por los barrios de Patio Bonito a contar las noticias del sector: es “La Radiocicleta”.


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